La prensa, mientras mejor informada más cerca de la verdad

caricatura-2-chispaEl vínculo directo con la población, el contacto del periodista con la gente, sin otra intermediación, es uno de los recursos más importantes para sustentar la actualidad y la credibilidad de un medio de prensa.

Desde luego, no es el único ni su relevancia puede absolutizarse, porque hay otros factores que también tributan al propósito de proveer una información de calidad a lectores, radioyentes, televidentes o internautas. Sólo que ninguna opción debe quedar supeditada a otra y, ya sea por adición o por contraste, todas deben complementarse.
La indagación de un periodista no debe terminar en la calle, como tampoco puede agotarse en las oficinas de una entidad administrativa ni en los departamentos de una organización política o de masas.

Y de las dos tendencias, debemos cuidarnos especialmente de la última. Porque años de prácticas profesionales viciadas han llevado a algunos a confundir el periodismo con la divulgación estatal; la posición oficial con el enfoque editorial y el criterio de un funcionario o dirigente con la verdad definitiva, eterna e inimputable.

Si la prensa se convierte en la prolongación de los mismos órganos que toman decisiones, nunca llegará a ejercer sobre esos órganos el papel que debe jugar, el que la sociedad necesita y espera de ella. Es un axioma que trasciende el sistema político en que se inserta, porque como mecanismo de control social funciona para cualquier modelo. Con más, es en el socialismo donde tal empeño debe y puede alcanzar la plenitud de su cometido.

Pero si parte de lo que se publica o se trasmite es para complacer a los órganos y organismos, para no incomodarlos ni perturbarlos; si las relaciones entre esas estructuras y la prensa transcurren plácidamente, en una suerte de “pacto de no agresión”, no sólo la prensa deja de jugar su papel: pierde la sociedad toda.

Razones de carácter ético y político, entre otras, bastarían para impugnar tales prácticas. Pero hay además otro argumento tan elemental como obvio: ningún órgano de dirección, a ningún nivel, es infalible. Por mucho que lo intente, nunca conocerá a cabalidad todo lo que sucede, ni la interpretación que de sus representantes dimane debe asumirse como el non plus ultra de una correcta apreciación de los hechos. Por tanto, tampoco le puede imponer a la prensa la explicación exclusiva de un determinado asunto. Dicho esto sin menoscabo del respeto que toda institución merece como sostén de un orden social.

Pero cuando el periodista o su medio de prensa pretenden asomarse a la realidad a través de la visión de otro, otorgándole la dispensa de la exclusividad, lo que encuentran es el reflejo de las opiniones que tienen ciertas instancias o sus representantes sobre determinado asunto. Podrían incluso encontrar tantas visiones al respecto, como entes sean consultados. Nada más que el periódico obvie los matices y comprometa su perspectiva con una de ellas, ya no sería un periódico, sino un boletín; la radio se convertiría en una radio base y la televisión en mero espacio propagandístico. Dejarían de ser un medio de prensa en su función política e ideológica.

Cada institución tiene sus propios mecanismos para interactuar con las personas que agrupa o a las que sirve. La prensa tiene también los suyos. Y estos incluyen tanto la relación con la institucionalidad como el vínculo directo con la gente, sin intermediarios. Es una correlación única, peculiar, determinada por el propio encargo social que la sustenta.

Mientras de más vías de información disponga un medio de difusión masiva, más garantía tendrá de estar en la verdad. Reivindicar el rol del periodismo a partir de su voluntad de indagación, sin concesiones de principios, pero con puntos de vista propios, es prestigiar la profesión y darle sentido. Obviarlo sería reforzar la posición de aquellos que todavía piensan que la prensa debe ser administrada para satisfacer determinados intereses personales o sectoriales, o para imponer determinados enfoques no necesariamente compartidos por la mayoría.

Tomado de https://perlerias.wordpress.com/

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