Pablo, periodista consecuente

pablo-de-la-torrienteEl 19 de diciembre de 1936 la sangre cubana fue vertida en los campos de Majadahonda. Pablo de la Torriente Brau entregó su vida en aras de la República Española. En aquel lejano y turbulento día, un cubano nacido en Puerto Rico enarboló una bandera que años más tarde ha sido retomada por decenas de miles de sus compatriotas, tanto en la solidaridad con otros pueblos por su liberación nacional, como en campañas para llevar la enseñanza y la salud.

El legado de Pablo es, inequívocamente, una realidad consustancial patente en los cubanos y cubanas de nuestro tiempo. En su dimensión cultural fue escritor y periodista, profesiones que desarrolló de manera consecuente con sus principios políticos. Combatió a la dictadura de Gerardo Machado, destacándose en todo momento como un decisivo luchador antimperialista.

Mantuvo una conducta vertical que hubo de pagar con el exilio. Salió un día para España como corresponsal de El Machete, entones órgano de prensa del Partido Comunista Mexicano, y fiel a sus ideales, unió a la pluma el fusil para pelear por la causa justa republicana.

Pablo es ejemplo de periodista militante, y esa conducta coherente lo hace una de las máximas figuras del periodismo cubano en el siglo XX. Con su estilo propio, fue capaz de imprimir una nueva expresión, algo reflejado en los géneros que cultivó, entre ellos los reportajes, las crónicas y las entrevistas.

En todo su quehacer se manifiesta lo personalmente vivencial; el toque humano indiscutible, siempre vinculado a la realidad histórica que le correspondió vivir. La autenticidad que siempre evidenció, lo convirtieron en un escritor y periodista actual para cualquier época. Sin dudas, fue un apasionado en el arte de contar.

Al leerlo, advertimos una incontenible fuerza expresiva; contagiosa e inspiradora, como suelen ser las obras de los clásicos. España, Cuba y Estados Unidos le sirvieron de fuentes nutricias para desbordar imaginación y creatividad muy propias.

En sus cuentos y narraciones, se palpa la presencia de un cubano de pura cepa, caracterizado por su sentido del humor y expresiones propias de nuestro hablar cotidiano. Escritor de vanguardia, su obra es asignatura obligada para quienes se interesen por conocer nuestra literatura nacional.

La obra periodístico-literaria de Pablo de la Torriente Brau permanece actual y desbordante de lozanía; es obligado punto de referencia para quienes deseen indagar en el alma de los cubanos. Es también el testimonio de la coherencia entre arte y vida, una simbiosis necesaria para adjudicar eternidad a una obra.

Por Alfonso Cadalzo Ruiz

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